La finalización de una semana larga me trajo aprendizajes sobre estilos directivos y algunas formas de responder a ellos. Sin embargo, creo que un aspecto que aún no he digerido bien es el de la organización y la planeación personal para lograr desarrollar actividades.
Resulta que en la labor de acompañar y hacer la evaluación de una maestría con modalidad Blended learning (que implica la utilización de plataformas y medios tecnológicos con sesiones presenciales para lograr que los estudiantes adquieran aprendizajes significativos) estuve en una reunión en la que los estudiantes, entre otras quejas, manifestaron su malestar con relación a la alta carga de trabajo que las actividades de las asignaturas de la maestría y la imposibilidad de asimilar adecuadamente todos los contenidos.
Ante esta situación fueron expuestos diferentes argumentos como que el trabajo en un postgrado es fuerte e impica muchos sacrificios, sin embargo dentro de los argumentos que los estudiantes plantearon, uno me llamó la atención fuertemente y es que en un proceso pedagógico se debería privilegiar la calidad y la profundidad de los aprendizajes antes que la cantidad. Aunque debo decir que en el caso de la maestría, la planeación de los cursos y de las actividades es adecuada, para todo lo que algunos docentes proponen, me quedó rondando este argumento y quería preguntar a quien quiera o pueda responder
¿Cuándo en un proceso pedagógico como los docentes deben privilegiar cantidad, siempre cuidando la calidad?, ¿Cómo lograr una organización tanto en la planeación de una asigantura (docentes), como en asumir cada tarea y cumplir, como estudiantes, con cada asignación?
Espero este tema pueda ser de su interés.
Gracias de antemano a cualquier persona que responda.
Resulta que en la labor de acompañar y hacer la evaluación de una maestría con modalidad Blended learning (que implica la utilización de plataformas y medios tecnológicos con sesiones presenciales para lograr que los estudiantes adquieran aprendizajes significativos) estuve en una reunión en la que los estudiantes, entre otras quejas, manifestaron su malestar con relación a la alta carga de trabajo que las actividades de las asignaturas de la maestría y la imposibilidad de asimilar adecuadamente todos los contenidos.
Ante esta situación fueron expuestos diferentes argumentos como que el trabajo en un postgrado es fuerte e impica muchos sacrificios, sin embargo dentro de los argumentos que los estudiantes plantearon, uno me llamó la atención fuertemente y es que en un proceso pedagógico se debería privilegiar la calidad y la profundidad de los aprendizajes antes que la cantidad. Aunque debo decir que en el caso de la maestría, la planeación de los cursos y de las actividades es adecuada, para todo lo que algunos docentes proponen, me quedó rondando este argumento y quería preguntar a quien quiera o pueda responder
¿Cuándo en un proceso pedagógico como los docentes deben privilegiar cantidad, siempre cuidando la calidad?, ¿Cómo lograr una organización tanto en la planeación de una asigantura (docentes), como en asumir cada tarea y cumplir, como estudiantes, con cada asignación?
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Gracias de antemano a cualquier persona que responda.

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